9 ene. 2012

¿QUÉ HUBIERA SIDO SI...?

¿Qué hubiera sido si...? me pregunté otra vez. No sé, ahora dudo de eso. Quizás, antes, creía que el tren que me había pasado a buscar me dejó tirado dos estaciones más adelante. Pero no fue así, y ahora lo estoy entendiendo. El verdadero regalo fue hacer la oportunidad mía, el tiempo no tuvo nada que ver. Que lo bueno dura poco quizás sea verdad, pero yo me quedo con lo muy bueno, con lo excelente. Y lo excelente es esto, aprender de la oportunidad y plasmarla en palabras, porque todo es experiencia. La oportunidad dura meses, el aprendizaje años. ¿Qué hubiera pasado si transpiraba una gota más y pensaba un poco menos? eso no lo sé. A veces la pelota sale y a veces entra, pero eso no nos hace más o menos jugadores. Yo me siento pleno así, con la pelota en la cabeza y no en los pies, porque los pies se mueven de a ratos y la cabeza funciona siempre.

2 oct. 2011

LA ÚLTIMA PALABRA

Secando el sudor de su frente se detuvo a pensar, mitad enojado, mitad frustrado. De fondo, el grito del entrenador que seguía dando indicaciones. El asiento de ese vestuario a medio terminar se transformó en un diván. Miró aquellas paredes con un gesto despectivo, pero rápidamente concluyó conformista “al menos de estas duchas sale agua caliente”. Ninguno de sus compañeros se animaban a interrumpirlo, lo conocían. Le temían aunque muchas veces él era el más reflexivo de todos. Sí, seguro. Pero también el más temperamental. La imagen de la pechera estrellándose contra el césped le daba vueltas en la cabeza, no lograba entender por qué su técnico lo había reemplazado. Siempre lo hicieron sentir único, eso le parecía. Se creía en su mejor momento y no aceptaba que pusieran en tela de juicio sus condiciones. Al fin y al cabo, el goleador era él. Comenzó a repasar en su mente lo hecho aquella temporada, sus números eran letales. Mientras, entre recuerdo y recuerdo, se preocupó por ir dejando una huella desagradable de leves escupitajos en el suelo. No podía comprender aquella situación, ocurrida veinte minutos atrás. Poseído por un enojo completamente caprichoso preparó en su cabeza lo que le diría a su padre. “No quiero ir más”, “anda a hablar al club”, “no sé que tiene en el cerebro ese viejo de mierda”, esperando encontrar el apoyo necesario. Pero eso no sería todo, el director técnico también lo iba a escuchar. “¿quién se cree usted?”, “¿es consciente de que el equipo depende de mí?”, “¿acaso no se dio cuenta de los conos que tengo como compañeros?”. Pensó en eso y en algunos insultos que se colaban por ahí. No quiso ni ducharse, simplemente se cambió. Los aromas no eran los más seductores, pero poco le importó. Cuando se predispuso a salir en busca de su bicicleta unos silbidos frenaron su marcha. “Cardozo, ¿ya se calmó?”, de repente, su furia se vio opacada por sus nervios adolescentes, no emitió sonido. “Mañana entrena con Primera, por eso lo guardo ahora. Vaya y descanse, le tengo fe para el domingo”. Bajó la mirada y dejó escapar una tímida sonrisa. Se dio media vuelta y se fue, angustiado, en silencio, arrepentido.

2 sept. 2011

EL RECUERDO

Hoy te recordé. No sé por qué, pero lo hice. Fue tan claro, tan presente. Volviste a mi mente acompañado de aquel grito feroz, y ese abrazo de gol que vivirá siempre en la eternidad. Mi memoria se infló de recuerdos, tu mundo de locuras y hazañas resurgía de la nada. Hoy la vida sigue en marcha, pero tu mística ya no está. La magia se esfumó y ya no queda corazón que vibre cada domingo. La lluvia no encuentra héroe, al cuál adornarle su festejo. El recuerdo ya está lejos, y no hay nada que se pueda hacer. Solo queda ver crecer, un mito difícil de contar. No hay epopeya más eterna que volver en una pierna para escribir un capítulo. Uno más de esta historia, que emociona al que la cuenta y la hace más notoria. Hoy te recordé y me di cuenta que no es lo mismo. Ahora existe un abismo entre tu alma y mi admiración. Solo queda la canción que escribiste con tu fuerza, y los triunfos que se pesan en la balanza de la gloria. Y transforman esta historia en un recuerdo muy alegre, y no hay hincha que no celebre tu recuerdo cada día.