20 may 2011

CONPAÑERISMO

- Por Tomás Greene

Somos uno, somos dos, tres, cuatro y ahora somos cinco, seis, siete, para empezar a ser ocho. ¿Entonces somos nueve o diez? Somos once (11)… Qué número once, son 1 y 1 que dejaron de ser “Y” para empezar a ser “CON”. Son once, yo con vos y vos con él. Somos nosotros dos con ellos y ellos con vos y yo. Somos uno con todos y todos con uno.


Somos 11, somos 1 con 1, somos muchos mas que unos.

21 abr 2011

EL GRITO ETERNO

Todavía te recuerdo, te veías hermoso. Siempre tan esperado, tan necesario, tan oportuno. No importa cómo, ni cuándo. Siempre caíste bien, en el instante justo. Todos los momentos eran ideales, eras bienvenido siempre. Y cómo te hacías esperar a veces.
Todo el tiempo significaste algo más. No eras una simple circunstancia. Llegabas en un abrir y cerrar de ojos. Apoderándote de cada cuerpo, llevando lamentos de un lado y alegrías del otro. Llenando de fuerza mi garganta, de aire mis pulmones. Dejando mudos a otros tantos, que perdían esperanza. Tu valor siempre fue el mismo, para la gente común. Aquellos que no tenían la oportunidad de buscarte y encontrarte, en una situación única. En la ocasión perfecta, presentándote de repente, con galera y bastón. Convirtiéndote en el alma de la fiesta. Esa fiesta en tu honor. Y qué mala suerte la de algunos que se encargaban de evitarte, sin darse cuenta que lo mas bello de esa tarde era tu presencia. Envidiosos, quizás, de aquellos que lograban conducirte hasta aquí, desde el más allá. Como alguna vez recuerdo haberlo logrado. Y que raro pensar, que semejante alboroto se debía a tu aparición. En el preciso segundo en el que esa línea era vencida, como a un mural derribado. Para convertir aquél silencio momentáneo en un puño apretado y el grito eterno, flote en el aire. 

18 feb 2011

PASIÓN POPULAR

Ya no importaba nada, la tarde había llegado. Era el picado de la siesta, el de la plaza, el de la tierra. Un juego Sabroso, como el que predicaba Pelusa, que con El Sello de su zurda marcaba El Ritmo de cada gambeta. Un pequeño bailarín, que se movía al compás de la pelota, Con La Música En La Sangre, con La Konga en la cintura. Y era inevitable, La Fiesta se armaba casi sin pensarlo, sin saber que Jean Carlos andaría con su mambo. Atrayendo multitudes, que explotaban en cada jugada, con La Banda De Carlitos que siempre te alentaba o vibrando de la mano de La Banda Registrada. En ese cruce de piratas en busca del tesoro, con un Cuarteto de Oro que no paraba de brillar. Gary, El Turco Julio, Andrés y Rodrigo y no pares que yo te sigo, me gritaban por ahí. Condimentando el juego estaba Walter Romero, bebiendo de un Toro Quevedo que no podía faltar. Empezando la previa de los viernes, con una Mona Jiménez que te hacía delirar. No importaba el día, mucho menos si llovía, en el tablón siempre estaba La Barra que con su fuerza y con su garra cantaba con el corazón. Un corazón cuartetero, fiel de enero a enero y La Onda incomparable de los que vienen y van, con un Carlitos Rolán que decía presente. Era el juego perfecto, que te mandaba a volar, como unos Reyes Del Cuarteto y la alegría popular. Y así me voy despidiendo, pero les voy avisando, esto no queda acá. Podrán encontrarme por ahí con Ulises y Toledo luchando con el deseo de volver a disfrutar, de una tarde de pasión o una linda canción, con la vigencia de Trula o La Rhumba y su frescura. Esperando por Nolberto o un simple cuarteto, que te haga comprender la magia de estas palabras y lo hermoso de la pelota. Algo que El Resto no entiende y desde lejos se nota.