15 dic 2010

REVIVIENDO


Se trata de ese momento de vida, o mejor dicho, en el que uno revive. Ese momento donde podes resignarte o enloquecer, pero elegís bajar los brazos porque si te inclinas por lo otro te puede ir peor. Crees que hiciste todo, que no hay una luz de esperanza a kilómetros, que todo te pasa a vos, justamente a vos. Miras al cielo y nada, miras a tú alrededor y tampoco encontras respuestas. Estas a uno segundos de meter la cabeza en la tierra deseando despertar al otro día, a la semana si es posible. Esperas que, de una vez por todas, ese maldito señor de negro de la orden del final.
Y es ahí, precisamente ahí, cuando sucede ese click milagroso. Ese momento fugaz, inexplicable, en el que recibís un cachetazo despertador. Tu amigo aparece de la nada y te ofrece hasta lo que no tiene. Ese momento en el que tu celular vibra por el llamado que tanto esperabas de esa persona. Cuando escuchas nombrar tu apellido y no te alcanzan los insultos para celebrar ese 6 salvador que apareció en tu hoja. Ese instante, ese único instante, en el que un compañero con los mismos colores que vos te pide un último esfuerzo. Un optimista que te pide que estés atento, que el va a hacer lo posible para que te quede una mas, una ultima chance. Un atrevido que la pide y no te abandona, que se banca todo, que gana un corner con el ultimo aliento.
Son esos momentos en los que caes, y sentís que los latidos son ligeros, llenos de vida. El instante justo donde vas por todo, con mas fe que nunca. Me refiero a ese momento, donde mirás en dirección al banco y ese señor que esta parado ahí te dice: “tranquilo, todavía faltan 5”.

30 nov 2010

NADA FUERA DE LUGAR


Esa tarde no había nubes. No había viento, tampoco lluvia. No se veían uniformados. No había cacheos, ni maltratos. Esa tarde no había nervios. No había plateas, tampoco insultos. Ni siquiera había previa. No había estadísticas ni promedios. Esa tarde no había apuro. No se escuchaban silbidos, tampoco murmullos. No había polémicas. No había insultos, no había arreglos. Esa tarde no había barras. No había piedras, ni gente corriendo.
Y como no había nada de esto, entonces no había problema. No había pelotazos. No había roces, tampoco patadas. No había gritos. No había locura, ni desesperación. No había ansiedad. No había lamentos, tampoco reproches. No había trampa. No había errores, ni picardías. No había decepciones. No había vergüenza, ni dramatismo.
No había nada de esto, porque no era necesario. Esa tarde no había nada fuera de lugar. Esa tarde había un hincha, había un equipo. Esa tarde… había fútbol.

19 nov 2010

NINGUNA COMO ELLA

Yo soy conciente de que me usan, pero igualmente soy feliz. Yo espero ansiosa a que me toquen, y no reprocho nada si pasa el tiempo y no lo hacen. Incluso no me quejo, cuando me arrastran por ahí, sabiendo que puedo lastimarme. Yo siento placer igual si alguien se predispone a tocarme.
Pero hoy me cansé, en realidad hace tiempo. Necesito hacer mi descargo, cuanto antes. Yo se que muchos quieren tocarme pero pocos me tocan como si me quisieran. Poco a poco me olvido, de la suavidad de un borde interno. Ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que recorrí metros de césped, sin volar por lo aires. Si supieran como extraño que una suela me haga bailar, muy delicadamente.
Y yo no acuso a nadie, creo. Esto va para todos, para cada uno que pretende algo conmigo. Y no se trata del limitado de la última línea solamente. Los del medio, que ya no hacen pausas y corren hasta chocarse los alambrados o los oportunistas del área que patean con los ojos cerrados, para ellos también va. A ellos, a ustedes, quiero recordarles de que se trata nuestro romance.
Y de eso se trata, de un romance. Ustedes me dan cariño, y yo hago lo que quieran. Voy de pie a pie, soy testigo de una pared. Hago lo que me gusta, me dejo manejar. Me siento en primera fila, cuando hay una gambeta. Soy la fan numero uno del atrevido.
Les pido por favor, no rompamos relación. Porque ustedes no encontraran a ninguna como yo y yo, seguramente, no encontrare a compañeros más fieles que sus pies, queridos jugadores.