" Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol " - Eduardo Sacheri -
9 ene 2012
¿QUÉ HUBIERA SIDO SI...?
¿Qué hubiera sido si...? me pregunté otra vez. No sé, ahora dudo de eso. Quizás, antes, creía que el tren que me había pasado a buscar me dejó tirado dos estaciones más adelante. Pero no fue así, y ahora lo estoy entendiendo. El verdadero regalo fue hacer la oportunidad mía, el tiempo no tuvo nada que ver. Que lo bueno dura poco quizás sea verdad, pero yo me quedo con lo muy bueno, con lo excelente. Y lo excelente es esto, aprender de la oportunidad y plasmarla en palabras, porque todo es experiencia. La oportunidad dura meses, el aprendizaje años. ¿Qué hubiera pasado si transpiraba una gota más y pensaba un poco menos? eso no lo sé. A veces la pelota sale y a veces entra, pero eso no nos hace más o menos jugadores. Yo me siento pleno así, con la pelota en la cabeza y no en los pies, porque los pies se mueven de a ratos y la cabeza funciona siempre.
2 oct 2011
LA ÚLTIMA PALABRA
Secando el sudor de su frente se detuvo a pensar, mitad enojado, mitad frustrado. De fondo, el grito del entrenador que seguía dando indicaciones. El asiento de ese vestuario a medio terminar se transformó en un diván. Miró aquellas paredes con un gesto despectivo, pero rápidamente concluyó conformista “al menos de estas duchas sale agua caliente”. Ninguno de sus compañeros se animaban a interrumpirlo, lo conocían. Le temían aunque muchas veces él era el más reflexivo de todos. Sí, seguro. Pero también el más temperamental. La imagen de la pechera estrellándose contra el césped le daba vueltas en la cabeza, no lograba entender por qué su técnico lo había reemplazado. Siempre lo hicieron sentir único, eso le parecía. Se creía en su mejor momento y no aceptaba que pusieran en tela de juicio sus condiciones. Al fin y al cabo, el goleador era él. Comenzó a repasar en su mente lo hecho aquella temporada, sus números eran letales. Mientras, entre recuerdo y recuerdo, se preocupó por ir dejando una huella desagradable de leves escupitajos en el suelo. No podía comprender aquella situación, ocurrida veinte minutos atrás. Poseído por un enojo completamente caprichoso preparó en su cabeza lo que le diría a su padre. “No quiero ir más”, “anda a hablar al club”, “no sé que tiene en el cerebro ese viejo de mierda”, esperando encontrar el apoyo necesario. Pero eso no sería todo, el director técnico también lo iba a escuchar. “¿quién se cree usted?”, “¿es consciente de que el equipo depende de mí?”, “¿acaso no se dio cuenta de los conos que tengo como compañeros?”. Pensó en eso y en algunos insultos que se colaban por ahí. No quiso ni ducharse, simplemente se cambió. Los aromas no eran los más seductores, pero poco le importó. Cuando se predispuso a salir en busca de su bicicleta unos silbidos frenaron su marcha. “Cardozo, ¿ya se calmó?”, de repente, su furia se vio opacada por sus nervios adolescentes, no emitió sonido. “Mañana entrena con Primera, por eso lo guardo ahora. Vaya y descanse, le tengo fe para el domingo”. Bajó la mirada y dejó escapar una tímida sonrisa. Se dio media vuelta y se fue, angustiado, en silencio, arrepentido.
2 sept 2011
EL RECUERDO
Hoy te recordé. No sé por qué, pero lo hice. Fue tan claro, tan presente. Volviste a mi mente acompañado de aquel grito feroz, y ese abrazo de gol que vivirá siempre en la eternidad. Mi memoria se infló de recuerdos, tu mundo de locuras y hazañas resurgía de la nada. Hoy la vida sigue en marcha, pero tu mística ya no está. La magia se esfumó y ya no queda corazón que vibre cada domingo. La lluvia no encuentra héroe, al cuál adornarle su festejo. El recuerdo ya está lejos, y no hay nada que se pueda hacer. Solo queda ver crecer, un mito difícil de contar. No hay epopeya más eterna que volver en una pierna para escribir un capítulo. Uno más de esta historia, que emociona al que la cuenta y la hace más notoria. Hoy te recordé y me di cuenta que no es lo mismo. Ahora existe un abismo entre tu alma y mi admiración. Solo queda la canción que escribiste con tu fuerza, y los triunfos que se pesan en la balanza de la gloria. Y transforman esta historia en un recuerdo muy alegre, y no hay hincha que no celebre tu recuerdo cada día.
10 jul 2011
LA HISTORIA DE UN CRACK
Es la historia de un crack, como hay tantas por el mundo. Una historia que llama, que motiva, que ilusiona. Un conjunto de lugares y momentos, que transforman el andar del elegido en inolvidable. Es ese cuento que se aleja de la realidad, pero sucede ante nuestros ojos. Una historia en la que somos actores secundarios, o ni siquiera somos actores. Anécdotas particulares de un ser especial. Historias que muchos desean vivir y con las que algunos no pueden convivir. Motivados por recelos y frustrados anhelos de fama efímera. Preocupados por el fallo y esperando la caída, criticando noche y día sin argumentos razonables. Es la historia de un crack que despierta simpatía, en la misma medida que crece una envidia sin explicación. Es la historia que nos toca ver desde afuera, siempre a la espera de un toque de suerte. Esa misma suerte que rodeó al elegido, y si así no hubiese sido, este relato no tendría un crack. No sería historia, ni habría admiración. Tampoco pobres de corazón, que dedican su tiempo en manchar los momentos... de la historia de un crack.
20 may 2011
CONPAÑERISMO
- Por Tomás Greene
Somos uno, somos dos, tres, cuatro y ahora somos cinco, seis, siete, para empezar a ser ocho. ¿Entonces somos nueve o diez? Somos once (11)… Qué número once, son 1 y 1 que dejaron de ser “Y” para empezar a ser “CON”. Son once, yo con vos y vos con él. Somos nosotros dos con ellos y ellos con vos y yo. Somos uno con todos y todos con uno.
Somos 11, somos 1 con 1, somos muchos mas que unos.
21 abr 2011
EL GRITO ETERNO
Todavía te recuerdo, te veías hermoso. Siempre tan esperado, tan necesario, tan oportuno. No importa cómo, ni cuándo. Siempre caíste bien, en el instante justo. Todos los momentos eran ideales, eras bienvenido siempre. Y cómo te hacías esperar a veces.
Todo el tiempo significaste algo más. No eras una simple circunstancia. Llegabas en un abrir y cerrar de ojos. Apoderándote de cada cuerpo, llevando lamentos de un lado y alegrías del otro. Llenando de fuerza mi garganta, de aire mis pulmones. Dejando mudos a otros tantos, que perdían esperanza. Tu valor siempre fue el mismo, para la gente común. Aquellos que no tenían la oportunidad de buscarte y encontrarte, en una situación única. En la ocasión perfecta, presentándote de repente, con galera y bastón. Convirtiéndote en el alma de la fiesta. Esa fiesta en tu honor. Y qué mala suerte la de algunos que se encargaban de evitarte, sin darse cuenta que lo mas bello de esa tarde era tu presencia. Envidiosos, quizás, de aquellos que lograban conducirte hasta aquí, desde el más allá. Como alguna vez recuerdo haberlo logrado. Y que raro pensar, que semejante alboroto se debía a tu aparición. En el preciso segundo en el que esa línea era vencida, como a un mural derribado. Para convertir aquél silencio momentáneo en un puño apretado y el grito eterno, flote en el aire.
18 feb 2011
PASIÓN POPULAR
Ya no importaba nada, la tarde había llegado. Era el picado de la siesta, el de la plaza, el de la tierra. Un juego Sabroso, como el que predicaba Pelusa, que con El Sello de su zurda marcaba El Ritmo de cada gambeta. Un pequeño bailarín, que se movía al compás de la pelota, Con La Música En La Sangre, con La Konga en la cintura. Y era inevitable, La Fiesta se armaba casi sin pensarlo, sin saber que Jean Carlos andaría con su mambo. Atrayendo multitudes, que explotaban en cada jugada, con La Banda De Carlitos que siempre te alentaba o vibrando de la mano de La Banda Registrada. En ese cruce de piratas en busca del tesoro, con un Cuarteto de Oro que no paraba de brillar. Gary, El Turco Julio, Andrés y Rodrigo y no pares que yo te sigo, me gritaban por ahí. Condimentando el juego estaba Walter Romero, bebiendo de un Toro Quevedo que no podía faltar. Empezando la previa de los viernes, con una Mona Jiménez que te hacía delirar. No importaba el día, mucho menos si llovía, en el tablón siempre estaba La Barra que con su fuerza y con su garra cantaba con el corazón. Un corazón cuartetero, fiel de enero a enero y La Onda incomparable de los que vienen y van, con un Carlitos Rolán que decía presente. Era el juego perfecto, que te mandaba a volar, como unos Reyes Del Cuarteto y la alegría popular. Y así me voy despidiendo, pero les voy avisando, esto no queda acá. Podrán encontrarme por ahí con Ulises y Toledo luchando con el deseo de volver a disfrutar, de una tarde de pasión o una linda canción, con la vigencia de Trula o La Rhumba y su frescura. Esperando por Nolberto o un simple cuarteto, que te haga comprender la magia de estas palabras y lo hermoso de la pelota. Algo que El Resto no entiende y desde lejos se nota.
7 feb 2011
PARA SIEMPRE
Les puedo asegurar que él no sabía que pensar. Quedó descolocado, era una verdad simple y resonante a la vez, fácil de sentir pero difícil de ver. Hacía tiempo se había alejado, o eso creía. Siempre orgulloso hasta niveles tercos, no reconocía eso que le hacía tan bien. “Eso no existe, ¿qué me hablan de lo eterno? ¿De un sentimiento profundo? Por favor! Eso es cuento… chamuyo” Repetía hasta el hartazgo, sin darse cuenta que sus ojos no mentían, no como sus palabras. Convencido de la existencia de cariños pasajeros, efímeros. De no aferrarse a nada, de tener cuenta regresiva para cada cosa de su vida, esperando un final brusco pero anunciado. Así era él, orgulloso y temperamental, con una sensibilidad oculta en lo mas profundo de su ser. Capaz de escaparle al nudo en la garganta pero no al latido del pecho. Ese pecho que se paralizó en el preciso momento en el cual ese joven se acomodó en el tablón. Ese lugar que lo vio reír, llorar y saltar. Estuvo antes, esta ahora y bien sabe que estará después. Nadie le quita el sentimiento. Nadie le quita lo que quiere creer. Y solo él confía en que los amores para toda la vida si existen y eso lo llena por dentro. “Siempre que estés, habrá aire. Mi vida es con vos o que se acabe el mundo”.
14 ene 2011
TODAS LAS TARDES
El buscaba escaparse de todo, solo eso. Desparramo de útiles sobre su cama, paso veloz por el almuerzo y a la plaza. Desde que abría los ojos en la mañana pensaba en ese instante, en el que sus pies finalmente pisaban ese triangulo de tierra en donde el era tan feliz. No quería siesta, no quería clases de guitarra ni visitas a la abuela. El quería esquivar hamacas o trepar paredones si la puntería no andaba bien. El esperaba con ansias que algún bondadoso con una redonda bajo el brazo lo invitara a correr. Esa timidez con la que se sentaba quedaba en la nada cuando se animaba a gambetear. Los demás chicos no podían hacer más que verlo flotar, con la pelota en los pies, con la tierra en el aire, con el tobogán por delante. Incluso era mas interesante cuando lo acusaban de “afano”, le quitaban compañeros y aun así, el parecía potenciarse. Incluso no importaban las patadas de aquellos celosos que le llevaban años de diferencia. Esas horas, eran suyas. Pero solo una cosa apagaba el momento. No hay arbitro que de el pitazo final, solo alcanzaba con el grito de su madre que lo mandaba a bañar. En el fondo, el sabia que siempre había un lugar para la esperanza. El sabía que el sueño estaba intacto cada día, y podría retomarlo. Era consciente de que siempre iba a tener tardes, amigos, pelotas y una plaza… llena de tierra.
15 dic 2010
REVIVIENDO
Se trata de ese momento de vida, o mejor dicho, en el que uno revive. Ese momento donde podes resignarte o enloquecer, pero elegís bajar los brazos porque si te inclinas por lo otro te puede ir peor. Crees que hiciste todo, que no hay una luz de esperanza a kilómetros, que todo te pasa a vos, justamente a vos. Miras al cielo y nada, miras a tú alrededor y tampoco encontras respuestas. Estas a uno segundos de meter la cabeza en la tierra deseando despertar al otro día, a la semana si es posible. Esperas que, de una vez por todas, ese maldito señor de negro de la orden del final.
Y es ahí, precisamente ahí, cuando sucede ese click milagroso. Ese momento fugaz, inexplicable, en el que recibís un cachetazo despertador. Tu amigo aparece de la nada y te ofrece hasta lo que no tiene. Ese momento en el que tu celular vibra por el llamado que tanto esperabas de esa persona. Cuando escuchas nombrar tu apellido y no te alcanzan los insultos para celebrar ese 6 salvador que apareció en tu hoja. Ese instante, ese único instante, en el que un compañero con los mismos colores que vos te pide un último esfuerzo. Un optimista que te pide que estés atento, que el va a hacer lo posible para que te quede una mas, una ultima chance. Un atrevido que la pide y no te abandona, que se banca todo, que gana un corner con el ultimo aliento.
Son esos momentos en los que caes, y sentís que los latidos son ligeros, llenos de vida. El instante justo donde vas por todo, con mas fe que nunca. Me refiero a ese momento, donde mirás en dirección al banco y ese señor que esta parado ahí te dice: “tranquilo, todavía faltan 5”.
30 nov 2010
NADA FUERA DE LUGAR
Esa tarde no había nubes. No había viento, tampoco lluvia. No se veían uniformados. No había cacheos, ni maltratos. Esa tarde no había nervios. No había plateas, tampoco insultos. Ni siquiera había previa. No había estadísticas ni promedios. Esa tarde no había apuro. No se escuchaban silbidos, tampoco murmullos. No había polémicas. No había insultos, no había arreglos. Esa tarde no había barras. No había piedras, ni gente corriendo.
Y como no había nada de esto, entonces no había problema. No había pelotazos. No había roces, tampoco patadas. No había gritos. No había locura, ni desesperación. No había ansiedad. No había lamentos, tampoco reproches. No había trampa. No había errores, ni picardías. No había decepciones. No había vergüenza, ni dramatismo.
No había nada de esto, porque no era necesario. Esa tarde no había nada fuera de lugar. Esa tarde había un hincha, había un equipo. Esa tarde… había fútbol.
19 nov 2010
NINGUNA COMO ELLA
Yo soy conciente de que me usan, pero igualmente soy feliz. Yo espero ansiosa a que me toquen, y no reprocho nada si pasa el tiempo y no lo hacen. Incluso no me quejo, cuando me arrastran por ahí, sabiendo que puedo lastimarme. Yo siento placer igual si alguien se predispone a tocarme.
Pero hoy me cansé, en realidad hace tiempo. Necesito hacer mi descargo, cuanto antes. Yo se que muchos quieren tocarme pero pocos me tocan como si me quisieran. Poco a poco me olvido, de la suavidad de un borde interno. Ya no recuerdo cuando fue la ultima vez que recorrí metros de césped, sin volar por lo aires. Si supieran como extraño que una suela me haga bailar, muy delicadamente.
Y yo no acuso a nadie, creo. Esto va para todos, para cada uno que pretende algo conmigo. Y no se trata del limitado de la última línea solamente. Los del medio, que ya no hacen pausas y corren hasta chocarse los alambrados o los oportunistas del área que patean con los ojos cerrados, para ellos también va. A ellos, a ustedes, quiero recordarles de que se trata nuestro romance.
Y de eso se trata, de un romance. Ustedes me dan cariño, y yo hago lo que quieran. Voy de pie a pie, soy testigo de una pared. Hago lo que me gusta, me dejo manejar. Me siento en primera fila, cuando hay una gambeta. Soy la fan numero uno del atrevido.
Les pido por favor, no rompamos relación. Porque ustedes no encontraran a ninguna como yo y yo, seguramente, no encontrare a compañeros más fieles que sus pies, queridos jugadores.
13 nov 2010
ABRAZO DE GOL
No sería sencillo enumerar las diferentes sensaciones que se viven dentro de un campo de juego. Como en la vida misma, puede pasarse de alegría a tristeza en minutos.
¿Cómo explicar lo que se siente antes de jugar? Esa mezcla de nervios y ansiedad que parecen hervir dentro de uno. Jugar un partido, ir perdiendo, ir ganando…
¿Cómo explicar lo que se siente antes de jugar? Esa mezcla de nervios y ansiedad que parecen hervir dentro de uno. Jugar un partido, ir perdiendo, ir ganando…
La frustración en un penal errado, el orgullo en un caño bien logrado. La bronca por no haber hecho la pausa para dársela a ese compañero mejor ubicado. La satisfacción de haber dejado todo y llevarte los aplausos.
Y todo, completamente todo, sería distinto si no estuvieran los otros 10. Esos que tienen los mismos colores que vos y sienten lo mismo que te pasa a vos durante esos minutos. Son personas como cualquiera, compañeros de colegio, vecinos, amigos… Personas “extrañas” que dejan de serlo cuando entran al vestuario, para prepararse. Otros 10 como vos, que ahí adentro son más que compañeros, son hermanos, son familia. Esos por los que corres un poco mas para recuperarla, por los que haces el sacrificio. Esos por los que te alegras cuando las cosas salen bien y a los que alentás cuando pasa lo contrario.
¿Hay algo más lindo que dar el pase atrás para que el otro pueda festejar? ¿Hay algo más lindo que tirar una pared con tu amigo de toda la vida? Si ese algo existe, díganmelo, porque dudo mucho de que así sea. Y no se trata de un jueguito, de 90 minutos más en tu vida. Se trata de tus amigos, de lo que te hace feliz. De ganar un campeonato y dar la vuelta con ellos. De compartir un entrenamiento y olvidarte de los problemas. De compartir viajes, lleno de anécdotas. De reírse, de llorar, pero siempre todos juntos. De tocarla, festejar, agradecer un pase, disculpar un egoísmo.
Saber que hay momentos únicos, que nadie te puede sacar. Ese momento donde se detiene el tiempo y todos se hacen uno, cuando las cosas salen, cuando la pelota entra. Ese minuto que te frena los latidos, que te devuelve el aire. Ese momento imborrable, ese abrazo de gol…
Saber que hay momentos únicos, que nadie te puede sacar. Ese momento donde se detiene el tiempo y todos se hacen uno, cuando las cosas salen, cuando la pelota entra. Ese minuto que te frena los latidos, que te devuelve el aire. Ese momento imborrable, ese abrazo de gol…
8 nov 2010
ELLOS SON ASÍ
Esa tarde se cansaron de insultarlo. Era inevitable, se movía con tan poca ductilidad… Decir que parecía de madera es un halago. Este tipo era una bolsa de cemento que superaba ampliamente los 100 kg. La camiseta le quedaba tan apretada que a simple vista se confundía con una remera térmica, pero era XL!
Ni la tocó. Intentaba de cabeza, pero ni saltaba. Compraba el terreno del área y se instalaba ahí hasta el pitazo final. Tan cómodo se ponía que cada vez que cobraban penal le decían: “a ver si te corres, así lo pateamos”. Imagínense, todos lo agarraban de punto cada sábado que se jugaba ese campeonato relámpago.
Cuando el partido se puso 2-2 empezaron las dudas. Sus compañeros lo miraban con bronca pero no podían decirle nada a semejante mole, no si querían vivir. Como era costumbre le dieron todas pero él no estaba en su día, bah! Casi nunca tenía un día aceptable. Igualmente esa tarde no era como las otras, esa tarde era el encuentro decisivo. Luís –así era su nombre- estaba atornillado al césped como nunca y el arquero rival no paraba de reírse. Pero ya saben, el que ríe ultimo…
El milagro comenzó a gestarse en la mitad de cancha, después de un lateral. El juez ya había adicionado 2 minutos y el apuro invadió a todos. El Turco –el 5 más pegador del campeonato- la paró y levantó la cabeza, lo miró al Gordo pero estaba claro que cualquiera otra opción sería mejor. Encaró como nunca antes, esquivando a cuanto rival se cruzaba. El tiempo se iba y no quedaba otra que probar de afuera, esperando un rebote. Apenas se hizo lugar, la adelanto y metió un zurdazo imparable. La pelota zigzagueó en el aire, pero no llegó al arco. En el camino se encontró con el Gordo, estático como siempre. La pelota retumbo en su panza, cayendo muerta al piso. Todos se quedaron mudos, mirándolo, esperando que pivoteara con alguno. Pero Luís sorprendió a todos. Como buen delantero, no se apuró. Con una heladera en la cabeza amago a abrirla, logrando que el central abriera sus piernas. En el momento menos esperado, el Gordo sacó un taco exquisito de la galera. La pelota, casi pidiendo permiso, paso entre las piernas de ese ingenuo defensor y cruzo rodando toda el área chica. El arquero, estatua. Nadie lo podía creer, finalmente había ocurrido. Ese balón rozo el poste y se metió agonizando. Luís salió disparado, corriendo como nunca. El Gordo miraba a cada uno que se había reído y llevándose el índice a la boca los hacia callar, uno por uno. El premio mayor – 1 lechón – ya tenía dueño. Y todos se lo debían a él, al Gordo Luís. Ese tipo que levanta puteadas a loco había conseguido el gol de la victoria, como buen goleador. Y les demostró a todos que ellos son así. No la tocan, pero cuando la tocan, te la mandan a guardar.
6 nov 2010
HASTA LUEGO
Me miró sorprendido, pero yo sentía que él me había estado esperando, no sé por qué. “No cualquiera viene a decirme esto” me dijo. “Habla bien de vos, algunos desaparecen sin decir una palabra, pero vos viniste”. Yo me había tomado unos días para pensarlo, me quede en casa y deje pasar el tiempo. Cuando llegué mi seguridad se desmoronó, todos me saludaban y me preguntaban que pasaba. Yo sonreía y caminaba, no quería detenerme a dar explicaciones. Él me invito a caminar, alejándonos un poco, y me dio pie para empezar a hablar. “Perdí las ganas” le confesé. Y lejos estuve de tomarlo por sorpresa, miró el suelo y me dio la razón moviendo la cabeza. “No sé, ya no disfruto. Me enojo de la nada y quiero irme” y el nudo en la garganta se me hacia gigante.
Creo que no se esperaba esas palabras, tan crudas y sinceras. Él estaba acostumbrado a estas cosas, siempre trabajo con chicos y sabía que la adolescencia tiene estas cosas. En el fondo me conocía, sabía que yo no dejaba todo porque sí, por vago. Me entendió al instante, no agregaba palabras y dejaba que continúe. Pero obviamente quiso saber si existía un por qué para dejar todo. Yo no sé si fue de cobarde pero rápidamente use el tema de los estudios como excusa. Me tranquilizó con un: “Esta bien lo que haces, eso es lo mas importante a esta edad” Pero en el fondo sabía bien que si quería me las podría arreglar. No le encontré mayores explicaciones en ese momento, tenía que decirlo como sea, tarde o temprano. Luego hubo un momento de silencio, me miró fijo a los ojos “A vos se te murió el jugador interior”, tan claro y doloroso como eso. Yo no supe que decir, tal vez era cierto o quizás no tenía ganas de sacar el orgullo y defender tremenda acusación. Yo le dije que no sabía, que tal vez si, pero necesitaba alejarme y volver solo cuando lo sintiera profundamente. Él no tuvo problema, me dijo que me tome el tiempo que quisiera, que me conocía de chico y que las puertas iban a estar abiertas para mí. Yo no podía creerlo, finalmente estaba pasando. Lo salude, le di las gracias y le deje en claro que esto no tenia que ver con nada ajeno, aunque tenia mis quejas. Pero no era mi intención irme con una discusión, no en ese momento. “Necesito sentirlo de nuevo y volver” le aclaré. Comprendió lo que pasaba y me dejo ir sin esperar mayores explicaciones. Yo me aleje sonriéndoles a todos, sin saber si volvería. En realidad, volver iba a volver, porque es mi casa. Pero las cosas no serían como antes. Me autoconvencí de que sería un hasta luego.
31 oct 2010
RELATO DESDE LOS DOCE
Y ahí me encontré. Reaccione después de minutos de concentración, apreté el botón del encendido o me lo apretaron, da igual. Caminando cuarenta pasos hasta los doce, cerca del otro, lejos de los propios. ¿Quién me mandó a mi?, la verdad nadie, o en realidad todos. ¿Quién diría que ese instante que dura minutos, había ocurrido millones de madrugadas en mi cabeza y cambiaria millones de madrugadas más? Pero estaba allí, cobarde si me iba, cobarde si fallaba. ¿Acaso soy perfecto?, no lo creo pero si me sale bien eso van a pensar. No me importa lo que piensen o a lo mejor si, por algo no me negué a estar acá, mi nombre estaba en la lista. Me puso pero no por el, me puso por mi. Como si me gustaran esos rostros, miles de ellos esperando que las cosas no se me den, pero es normal, ¿lo es? Esos rostros están ahí porque no pueden estar acá, donde estoy yo, pero ni ellos quieren estar acá, ¿yo si? En realidad nose pero estoy, y si estoy no me puedo achicar. Si lo miro fijo me intimida, si no lo miro me va a ir mal. Mejor la miro a ella y miro el horizonte detrás de el. Yo se que depende de mi, no depende de nadie mas. Si a mi me sale me aplauden, si no me sale a el lo aman. Pero no me importa, no soy el primero ni el ultimo que siente esto, ¿acaso todos sentirán lo mismo? Eso hoy no importa, si acá estoy yo, no el resto. Será por eso que todos me miran a mí y por eso el juez me espera a mí. De algo estoy seguro, no tengo la más mínima idea de la ubicación que voy a elegir. En realidad nose si eso es útil y lo que predomina es el azar, pero estoy convencido de que no importa como suceda, si por suerte o calidad, pero tiene que pasar como sea. Ya hice treinta y cinco de los cuarenta y siento que floto. No siento las piernas, sea bueno o malo ya llegue. La deje acomodada, nunca me había tomado tanto tiempo en hacerlo, habrá sido miedo o demasiada seguridad. Levante la vista pero no busque su mirada, la mire a ella tratando de intimidarla, ordenándole que vaya a donde tenía que ir. Lo que paso después no se explica, pero esos pasos previos fueron únicos, nose si el destino era esto, pero me sentí pleno. Creo que las cosas salieron bien, o eso es lo que yo quería, a el no lo amaron y a mi me abrazaron, las cosas pudieron ser diferentes, pero paso algo importante, yo fui yo. Será por esto que no falle, el pasado no fue en vano y no me achique. Hoy pude festejar, escupí un grito que me ahogaba, esos rostros se apagaron y los propios se alegraron. Realmente nose que paso esa noche, pero esos doce fueron los mas intensos de mi vida, puede haber mucho palabrerio o en realidad estas líneas quedan cortas para expresarme. Solo se que ese penal existió y yo me encargue de que pase lo que yo quería, sin pensar demasiado ¿o si lo hice?
30 oct 2010
VOS Y EL FÚTBOL
Inocencia, ansiedad, tu primera pelota, tu primer amor.
Años encima, una decisión, tu primer experiencia, tu primer escudo.
Muchos como vos, pero todos distintos, tus primeros compañeros, los primeros amigos.
Años encima, una decisión, tu primer experiencia, tu primer escudo.
Muchos como vos, pero todos distintos, tus primeros compañeros, los primeros amigos.
Crecimiento, adentro y afuera, la primera exigencia, el primer desafío.
Nuevos sentimientos, decepción y orgullo, tus primeros gritos, el primer campeonato.
Experiencia, varias vueltas, compañeros que faltan, amigos que siguen.
Años encima, una decisión, tu primer experiencia, el escudo de siempre.
Varios caminos, una forma de vida, tu responsabilidad, tu sacrificio.
Los primeros frutos, tu satisfacción, el primer llamado, los primeros miedos.
Primeros pasos, compañeros nuevos, enseñanzas nuevas, una expectativa.
Más sacrificio, tu madurez, condiciones propias, la fé de todos.
Años encima, una decisión, tu primer experiencia, el escudo de siempre.
Tu objetivo, la oportunidad, tu momento, tus piernas, miles de ojos.
Un niño, diez hombres, lo que vos sabes hacer, lo que todos admiran.
Tus nervios, el de todos, en la cancha vos, en el corazón tus amigos.
Una vida esperando, años de logros, realidad propia, sueño de muchos.
Años encima, una decisión, tu primer experiencia, el escudo de siempre.
Un camino por delante, experiencias y sentimientos nuevos, los amigos de siempre.
Hombre nuevo, sueños intactos, tu primera pelota, tu primer amor, el comienzo de todo.
Muchos sueños, tu presente, momentos nuevos, el escudo de siempre.
UN SUEÑO CUMPLIDO, TUYO Y DE TUS AMIGOS, RECUERDOS VIVOS, TU SACRIFICIO, EL ESCUDO DE SIEMPRE, UNA MANERA DE SENTIR, UNA MANERA DE VIVIR, VOS Y EL FÚTBOL, DESDE EL PRINCIPIO.
16/04/10
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